QUE NO TE QUIEBREN

'31 Entonces los judí­os, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el dí­a de reposo (pues aquel dí­a de reposo  era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí­.  32 Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que habí­a sido crucificado con él.  33 Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.  34 Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.'  Juan 19:31-34 


Claramente, la Biblia nos dice que ciertas cosas que ocurrieron en la crucifixión, fueron para que se cumplieran las profecí­as.  No se le quebraron las piernas, para cumplir la profecí­a de que ningún hueso serí­a quebrado; lo traspasaron para cumplir la profecí­a de que mirarí­an al que traspasaron.  Pero, además, hay un simbolismo para nosotros hoy. 


Sangre y agua salió del costado de Cristo.  El corazón está envuelto en una capa de sangre y agua; cuando ya no hay más sangre, entonces sale esa agua.  Podemos asumir es que ese poco de agua que quedaba alrededor del corazón es la que fue derramada en ese momento.  Hay gente que no le basta con verte morir, tienen que verte quebrado; no les basta con verte en la cruz, hasta que no te rompen el corazón no están satisfechos. 


La ley decí­a que no podí­a haber nadie crucificado el sábado.  No podí­an descansar, si habí­a alguien vivo crucificado.  Para poder descansar, tení­an que acabar con Cristo.  Hay quienes, para ellos descansar, tienen que acabar contigo; hasta que no te ven en las últimas, no están tranquilos.   Eran tan religiosos que no observarí­an su sábado, habiendo alguien en la cruz; mandan a los soldados a quebrar sus piernas a golpes, lo quebraba el soporte, y el cuerpo colapsaba, obstruyendo los pulmones, y terminaban muriendo por asfixia.  Pero, cuando vieron a Cristo, lo vieron muerto; le traspasaron con lanza para asegurarse, pero no hubo razón para quebrarle las piernas.  Quizás tú has recibido un golpe que te ha hecho caer de rodillas, no necesariamente para orar, sino sofocado porque no sabes qué vas a hacer.  A Jesús lo golpearon; nadie puede decirte que en la vida no te van a golpear, pero mientras no te quiebren, hay posibilidad de vivir; mientras no puedan quebrarte las piernas ni un hueso tuyo, hay posibilidad de resurrección para tu vida. 


Para el judí­o, la vida está en los huesos; no creen en la cremación porque, para ellos, la única posibilidad de resurrección está en los huesos.  A través de toda la Biblia, una de las imágenes que Dios usa para describir a su iglesia son los huesos.  Eva fue sacada del costado; no necesariamente de la costilla, pero se entiende que de un hueso, no de la carne.  Para Dios, lo más importante no es la carne; la carne Dios la quema, pero mientras haya hueso, hay posibilidad de vida, de levantarse.  Los judí­os pensaban que los huesos de la familia tení­an que ser enterrados juntos porque no podí­a resucitar alguien si no estaba conectado con los huesos de su familia.  Esto nos lleva a entender que, naturalmente hablando, habí­a dos cosas que el enemigo podí­a hacer con los huesos: Quebrarlos o dislocarlos y separarlos.  Los huesos dan estructura, forma; hacen posible el caminar, protegen los órganos más vitales del cuerpo; si recibes un golpe fuerte, primero se rompe un hueso, antes de llegar a afectar algún órgano vital.  Como cristianos, podemos ver los huesos como nuestra parte espiritual; tenemos que tener una parte en nuestro interior que sea la que nos dé la estructura, la fuerza, la fortaleza para seguir hacia adelante. 


Dos cosas el enemigo va a tratar de hacer en tu vida: Quebrar tu interior, darte golpes en la vida de manera tal que se quiebre esa parte que siempre te ha dado firmeza; y dislocarte, de modo que ya no puedas funcionar dentro del cuerpo.  Si te das cuenta, en tu familia, no hace falta que alguien se quiebre en el corazón; basta con que un hijo se disloque, que el negocio se disloque, que el matrimonio se separe; con que haya separación, en ese momento comienza la destrucción en la vida de una persona.  El que no le quebraran los huesos a Cristo, fue para que se cumpliera la profecí­a, y para darte a ti la esperanza, el entendimiento de que, mientras no quiebren tu interior, la parte que da fortaleza y estructura a tu vida, tú tienes oportunidad de resucitar, de levantarte, de volver a la vida. 


Te golpearon, pero que no te quiebren, que no te disloquen separándote de aquello a lo que Dios te ha conectado.  Puede que te golpeen hasta que no se halle belleza en ti, pero mientras no quiebren tu interior, habrá posibilidad de levantarte, de vivir. 


La Biblia nos cuenta que Eliseo hizo su último milagro después de muerto; entierran sus huesos y, cargando el cuerpo muerto de un joven, tropiezan; el cuerpo cae sobre los huesos de Eliseo, y aquel joven se levantó; porque la unción se lleva hasta en los huesos.  El poder de Dios tiene que estar metido tan dentro de ti que nada lo quiebre, que nada lo saque. 


En tu vida, vendrán momentos que te van a querer quebrantar.  La gente busca la forma de, aun en tus peores circunstancias, quebrar tus huesos.  Pero tú tienes que tener la firme convicción de que, no importa lo que pase, tu interior no va a ser quebrado.  Mientras no quiebren tus más firmes convicciones, habrá posibilidad de volver a levantarte.