Tu esfuerzo es: dejar ir
'26 Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; 27 y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo.' Marcos 4:26-27
¿Qué poder ejerce el hombre sobre la semilla para que crezca? Ninguno. El poder se encuentra en darla, en dejarla ir; y después que la dejar ir, duerme. El hombre no tiene que hacer ningún otro esfuerzo mayor que ponerla en la tierra, y dejar que esa tierra haga su trabajo. Así que, el esfuerzo más grande del hombre es dejarla ir. Hay quienes piensan que, para vencer el pasado, sea malo o sea bueno, hay que pelear, cuando en realidad, para obtener lo bueno, lo mejor y lo nuevo de Dios, lo único que tú tienes que hacer es dejar. Déjalo ir, y deja que la tierra haga lo que tiene que hacer para darte un nuevo futuro.
Cuando tú dejas caer tu semilla en buena tierra, lo que tienes es que estar listo para recibir tu cosecha. No se trata de fuerza emocional, espiritual o física. La única fuerza que tú tienes que hacer es la de desprenderte, dejar ir, para dejar que Dios se encargue de que tu vida tome un nuevo curso. Tú no tienes que pelear, no tienes que hacer un esfuerzo adicional para la cosecha, más allá del dolor de dejar ir y saber que va a tomar su curso.
Se dice que, en ífrica, para capturar a un mono, abren un coco y ponen dentro una fruta; cuando el mono mete su mano, agarra la fruta y cierra su mano, entonces no la puede sacar, porque con el puño cerrado no puede sacar su mano porque no cabe. El mono lucha, sin saber que todo lo que tendría que hacer para quedar libre es soltar la fruta. El problema es que, después de haber agarrado lo que quería, es difícil soltarlo, dejarlo ir. Hay cosas que tú tienes que dejar ir, para ser libre. Deja que las cosas cojan su curso. Entiende que hay momento en que haces lo que puedes hacer, y después tienes que dejar que sea lo que vaya a ser. Lo que pasa es que toma más fuerza emocional y espiritual el soltar la mano para ser libre, que creer que con fuerza nos vamos a librar y nos vamos a quedar con lo que tenemos en nuestra mano. Y es ahí donde se encuentra nuestro verdadero poder.
El verdadero poder se encuentra en saber que, para moverte a las cosas grandes de Dios, lo único que tienes que hacer es dejar ir el pasado, y dejar que la vida tome su curso. Tú no tienes que ser un restaurador del pasado, para tú poder ver tu futuro; tú lo que tienes es que aprender a dejar ir ese pasado, y él terminará por sí mismo.
David no tenía que matar a Saúl, porque los Saúles se matan solos. Hay cosas que tú tienes que dejarlas ir, dejar que cojan su curso. Deja que la vida coja su curso, que lo que Dios te ha prometido coja su curso. Si ya hiciste todo lo que tenías que hacer, todo lo que podías hacer, no gastes fuerza de más tratando de construir un futuro que ya Dios tiene preparado para ti, cuando lo que tienes es que estar listo con expectativa para cuando llegue aproveches el futuro. No gastes todas tus fuerzas tratando de resolver tu pasado, de mantener tu pasado. Si tú vas a entrar en una nueva dimensión, algo tienes que dejar, algo tienes que arriesgar, que dejar a un lado. Va a haber un momento de incertidumbre, en el que aparentemente habrás quedado en la nada, y tú tienes que dejarlo ser, dejar que pase.
Lo mejor de Dios para tu vida no está en tus manos, sino en las de íl; y íl es quien se va a encargar, mientras tú duermes, confías y descansas en íl, de hacer el trabajo de sacar la yerba, la espiga. Tú lo que tienes que estar es pendiente porque, cuando llegue la cosecha, ahí es que tú vas a necesitar fuerzas para recoger los resultados, para recibir todo lo que Dios tiene para tu vida.
Aprende a descansar en el Señor, a estar tranquilo, a tener paz, sabiendo que tienes que liberar lo que hay en tu mano, para obtener lo mejor que Dios tiene para tu vida.
Tanto lo bueno como lo malo, lo único que tú tienes que hacer es dejarlo ir. Deja ir eso bueno, para que puedas obtener lo mejor de Dios para tu vida. En tu mente, esa será la batalla más fuerte; pero el día que tú logres vencer eso, y dormir y dejar que Dios trabaje, mientras tú duermes, puedes descansar en que Dios está haciendo algo a tu favor, y pronto llegará el momento de la cosecha de las cosas grandes para tu vida.
La razón por la cual hay gente que nunca entra en las cosas mejores de Dios es porque tanto el pasado bueno como el malo, piensan que es con sus fuerzas que tienen que arreglarlo, para construir lo nuevo. Y entonces, gastan energías en las cosas incorrectas. Hasta que tú no veas esto, no podrás vencer ese enemigo del pasado. Déjalo ir.
En una ocasión, Jesús estaba hablando simbólicamente acerca de su muerte, hablando de beber su sangre y comer su carne, y sus discípulos dijeron que aquella palabra era dura. Jesús no se estresó por esto, sino que dijo: ¿Quieren irse ustedes también? Deja de tratar de retener a Pedro, si retener a Pedro significa no tener lo mejor de Dios para tu vida.