LA PREGUNTA DE JESUS

LA PREGUNTA DE JESUS

A través de toda la Palabra, vemos a Dios trayendo soluciones extraordinarias a gente particular, para darles la victoria por encima de las circunstancias que estaban viviendo.  La única manera de romper con un desierto en tu vida, es a través de un milagro de Dios, es viendo la provisión milagrosa de Dios delante de ti.  En Marcos 6, por ejemplo, vemos la alimentación de los cinco mil.  Se habí­a hecho tarde, y Jesús les dijo a sus discí­pulos: Dadles vosotros de comer. 

'Ellos le dijeron: ¿Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?  38 El les dijo: ¿Cuántos panes tenéis?  Id y vedlo.  Y al saberlo, dijeron: Cinco, y dos peces.'  Marcos 6:37b-38 

Los discí­pulos no le veí­an lógica a la instrucción de Jesús.  ¿Cómo podrí­an ellos comprar pan suficiente para cinco mil hombres y sus familias, con tan solo doscientos denarios?  Pero Jesús no preguntó por el dinero; él preguntó: ¿Cuántos panes tienen?  Para Jesús, nunca un problema económico se resuelve con dinero, sino con fe.  Pero tú, si vas a comprar una casa, lo primero que te preguntas es cuánto tienes ahorrado.  Y la crisis viene cuando tus números no solucionan tu problema. 

El problema en Marcos 6 no vino por un error, por una mala decisión, sino que vino porque la gente fue a recibir palabra del Señor, y se encontraron en un lugar desierto.  Todos los que hemos decidido seguir a Cristo, algún dí­a nos vamos a encontrar en un lugar desierto, donde no hay suficiente dinero para cubrir lo que necesitemos.  Pero la pregunta que Dios te hace no es '¿Cuánto dinero tienes?' porque, para í‰l, el dinero nunca ha sido la respuesta a un problema económico.  Deja de buscar la solución a tu problema dentro del sistema que te oprimió.  Entiende que tu problema se puede solucionar de otra manera, y tu vida cambiará para siempre. 

La respuesta de Cristo no fue pedir una ofrenda para comprar pan.  La respuesta de Cristo fue: ¿Cuántos panes tienen?  En otras palabras: ¿Cuántos recursos tienes en tu mano, hoy? 

¿Necesitas una casa?  Jesús no te está preguntando cuánto dinero tienes.  Para él, el problema nunca ha sido el dinero; el problema es cuán abierto está tu corazón para ver el potencial de lo que él puede hacer con los pocos recursos que tú tienes. 

'41 Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes, y dio a sus discí­pulos para que los pusiesen delante; y repartió los dos peces entre todos.'  Marcos 6:41 

Cuatro cosas hizo Jesús en estos versos: Tomó, bendijo, partió y repartió.  La única manera de tú romper una mentalidad de escasez en el desierto, es dejando que Dios tome, que í‰l bendiga, y que í‰l rompa, para entonces tú poder dar. 

El sistema del desierto que tú has vivido por tanto tiempo, limita tu generosidad, te hace detenerte en tu dádiva.  Pero nunca puedes romper el desierto, sino hasta que entiendas que, en tu desierto, lo primero que Dios hace es tomar.  Jesús no tomó su dinero para ir a comprar, sino los cinco panes y los dos peces de un niño.  Los tomó y los bendijo, y luego los rompió y los puso en las manos de los discí­pulos para que fueran ellos quienes los dieran.  El milagro ocurrió, no cuando Jesús los dio, sino cuando los discí­pulos comenzaron a darlo; fue ahí­ que se comenzó a multiplicar.  La multiplicación solo la ves cuando, en medio de tu desierto, con los recursos que tú tienes, no permites que tu corazón generoso se detenga por tu problema, sino que te das cuenta que todo lo que tienes puede ser de bendición a todo el que está a tu alrededor. 

La multiplicación te corresponde a ti.  Pero, ¿por qué no ves tu milagro?  Porque el desierto te tiene tan atado, que lo único que puedes ver es cuánto tienes y cuánto no tienes para solucionar el problema.  La pregunta es, ¿estás dispuesto tú a que Dios tome de ti tu vida, tu mente, tus recursos?  ¿Estás tú dispuesto a que Dios los bendiga, te dé una palabra que energice y eleve el recurso que tú tienes a una nueva dimensión?  ¿Estás dispuesto a que í‰l los rompa delante de ti?  Jamás habrá multiplicación en tu vida, sino hasta que se rompa el lí­mite que hay en tu interior, los lí­mites de tus pensamientos.  De lo poco que tú tienes, Dios puede hacer mucho; de lo poco que hay, Dios puede hacer algo grande. 

La ansiedad y el miedo a la escasez vienen porque siempre estás pensando cuánto dinero tienes en la cuenta para solucionar tu problema.  Comienza a mirar los cielos; olvida el dinero, mira tu talento, mira qué puedes poner en manos del Señor; haz inventario de lo que tienes en tu interior para dar, y deja que í‰l lo tome, que í‰l lo bendiga, que rompa los lí­mites de tu mente, de tu interior, y comienza a utilizarlo para bendecir la vida de otros.  Dios traerá abundancia en tu vida, hasta que sobre. 

Jesús creyó que no habrí­a lí­mite de recursos, sino que, con poco, podrí­a hacer mucho.  Y esto mismo es lo que tú necesitas creer.  Permite que Dios tome, que bendiga y que rompa, para que tú puedas ser esa alma generosa que tienes que ser para que tu milagro se dé.