EL DIA MALO

'13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el dí­a malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.' Efesios 6:13

EL DIA MALO

'13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el dí­a malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.'  Efesios 6:13 

Todos, algún dí­a, hemos experimentado lo que es el dí­a malo.  El problema es que 'el dí­a malo' no dura 24 horas.  A veces, dura temporadas completas.  El dí­a malo no es un dí­a de un problema; son temporadas en donde parece que Dios no está de nuestro lado, tiempos en los que todo lo que podí­a salir mal, sale mal; momentos de los que parece que no nos vamos a poder recuperar.  En la Biblia, vemos el ejemplo de Job, un hombre recto delante de Dios; y el enemigo quiso probarle.  Dios confiaba tanto en Job, que permitió que ciertas cosas pasaran.  A veces, no lo entendemos, pero hay cosas de las que Dios nos guarda, permitiendo que pasen otras.  Puede parecer contradictorio e ilógico, pero seguramente puedes verlo en tu vida.  En algún momento, pasaste cosas que, en el momento, no las entendí­as, pero que luego pudiste ver que era la mano de Dios guardándote de otras. 

Quizás, tu paí­s está viviendo un dí­a malo, pero a pesar de los dí­as malos, la gracia de Dios ha demostrado siempre estar contigo.  Eso te demuestra que no todo está perdido.  Tú te puedes levantar en medio de una crisis.  Tu dí­a malo pronto va a terminar.  Tu teléfono va a dejar de sonar para malas noticias; va a comenzar a sonar para darte la buena noticia de que el Dios al que tú le sirves ha hecho algo por ti que, en medio de la crisis, ha cambiado tu lamento en gozo, y te ha dado la victoria que tú estabas esperando. 

En Job 2, vemos que Job tení­a una sarna tan fuerte que buscaba tiestos para rascarse con ellos.  Job estaba ya desesperado, ansioso; un hombre que habí­a sido bueno, ahora habí­a perdido todo.  A Job le llegó el dí­a malo.  Y es interesante que, en el dí­a malo, llegan varias personas a nuestra vida.  A Job le llegaron su esposa, y sus tres amigos. 

'9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.'  Job 2:9 

Imagina que todo te está saliendo mal, y tu cónyuge te dice: Cambia tu integridad con Dios, ¿por qué sigues creyéndole a Dios?  Quizás a ti te ha llegado el dí­a malo, y has tratado de mantener tu integridad con Dios, y has pensado: Yo que he sido tan í­ntegro, mira todas las cosas que me están pasando.  Es como si no hubiera reciprocidad entre lo que tú haces por Dios –o la vida que tratas de vivir – y las cosas que í‰l permite que pasen en tu vida.  Entonces, piensas que ningún esfuerzo de tu parte es suficiente, por lo que entonces resuelves que deberí­as comenzar a tomar decisiones erróneas.  Y lo primero que tú vas a tener es la influencia de gente que va a querer que tú rompas tu integridad con Dios. 

'3 He aquí­, tú enseñabas a muchos, Y fortalecí­as las manos débiles; 4 Al que tropezaba enderezaban tus palabras, Y esforzabas las rodillas que decaí­an. 5 Mas ahora que el mal ha venido sobre ti, te desalientas; Y cuando ha llegado hasta ti, te turbas.'  Job 4:3-5 

Elifaz, amigo de Job, le recuerda a Job todas las cosas buenas que Job hací­a por otros, y que mirara ahora todo lo que le estaba pasando.  Lo que Elifaz estaba diciendo, en otras palabras, era: Algo tienes que estar haciendo mal.  Elifaz carecí­a de compasión hacia Job en su dí­a malo.  Es la persona que no entiende lo que te sucede porque ve el contexto de tu vida, pero de manera errónea, negativa, pesimista, y no se conecta con tu dolor.  Pero, para que Elifaz pudiera hacer esto, quiere decir que otros habí­an tenido su dí­a malo, y Job habí­a estado allí­ para ellos.  ¿Has estado tú en el dí­a malo de alguien, todo para que después, cuando llegó tu dí­a malo, no estuvieran contigo?  Pues ese es tu Elifaz. 

Todos tenemos personas a nuestro alrededor que nos dicen que cedamos a nuestra integridad con Dios; personas a las que, un dí­a, les dimos la mano, estuvimos allí­ para ellos, los motivamos, les impulsamos; pero, cuando llega nuestro dí­a malo, se desconectan, se separan, no entienden lo que está pasando, y no se acercan para ayudarnos. 

Tú tienes que acabar con los Elifaz de esta vida.  Tú tienes que levantar las manos de aquel que está caí­do.  Tú tienes que ser de aquellos que son capaces de sentarse a hablar con alguien y decirle: Hoy Dios trae respuesta para tu vida. 

Tu dí­a malo va a terminar, tendrá un final.  Parece que todas las cosas han estado en tu contra, pero hoy Dios te dice que viene el final de esa temporada que has estado viviendo.  El infierno ha venido en contra tuya con todo, pero tú has permanecido y todo va a cambiar, Dios te va a dar la victoria.  El tiempo malo no va a acabar contigo.  Cree, hasta el último momento.