4 PASOS HACIA LA PROMESA
A veces, estamos esperando que Dios haga cambios en nuestras vidas, sin entender que los cambios que provocarán el cumplimiento de la promesa de Dios para nosotros tenemos que hacerlos nosotros. Son tus decisiones, los cambios que tú hagas, los que permitirán que Dios se mueva a tu favor, y que su promesa su manifieste de manera sobrenatural.
Para progresar, tiene que haber cambios. Lamentablemente, para muchos, los cambios que vienen son sorpresivos, difíciles, duros. Si tú no eres de los que provocan cambios, los cambios provocarán en ti reacciones. Los cambios naturales, los cambios de la vida, cambios sobre los que no tenemos control, no son tan poderosos como los cambios que tú provocas, cuando tomas decisiones a favor de lo que Dios te ha dicho que tienes que hacer. Cuando eres tú quien decide hacer cambios, ves la mano de Dios obrar a favor tuyo.
'Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. 4 Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.' Génesis 12:1-4
Dios le dijo a Abraham que lo usaría para iniciar la familia de la fe; Dios tenía ya el plan preparado, tenía una amplia visión de quién sería Abraham, el padre de la fe. Pero no podía ocurrir mientras Abraham no decidiera que iba a hacer cambios. Hay quienes quieren que su vida económica cambie, sin ellos cambiar, sin tomar decisiones; no se atreven a hacer cambios por miedo a lo que va a pasar. Y los miedos comienzan a aterrar tus pensamientos; pero si no haces cambios, serás víctima de los cambios que vendrán por obligación a tu vida. Y no es lo mismo hacer un cambio obligado, que hacerlo por fe.
Deja de vivir una vida de reacciones. Los cambios impuestos no son cambios de fe, sino reactivos; ponen presión en tu vida, provocan tristeza y dolor. Que los cambios en tu vida sean reactivos; provoca cambios por fe. Toma decisiones por fe, sabiendo que la acción que vas a tomar pone en riesgo muchas cosas, pero el cambio es necesario para poder alcanzar lo que Dios te ha prometido.
Dios le pidió a Abraham que hiciera cuatro cambios en particular. Le dijo que cambiara de localización, de relación, de liderato y de dirección. Cambiar de localización no implica, necesariamente, salir de tu tierra, sino un cambio de ambiente. Este cambio le da a tu mente la señal de que las cosas van a mejorar.
Algo que atrasó a Abraham por un tiempo, es que Dios le dijo que cambiara de relación, que dejara su parentela; pero Abraham se llevó a Lot. No es que vayas a abandonar tu familia; tú no escoges tu familia, pero sí escoges tus amigos. Y tu futuro financiero está más ligado a los amigos que tú tengas, que a tu familia. Tus relaciones son un factor muy importante en tu destino económico. Hay quienes se relacionan con gente con la que se sienten más cómodos, y no con gente que les provoquen a llegar a un nuevo nivel. Son gente que, lamentablemente, no escogen sus relaciones de la forma correcta.
Abraham cometió el error de llevarse a Lot; y Lot no cabía en el nuevo lugar. En tu vida, hay gente que pertenece a tu pasado, gente de tu presente, y gente de tu futuro. No todo el que está contigo hoy, ha sido llamado a estar contigo mañana. Tus relaciones te atrasan o te adelantan; te aceleran o te detienen. Lot provocó riñas, contiendas; Abraham tuvo que separarse de él. Puede parecer que lo abandonó, pero eventualmente, Lot se mete en problemas, y fue Abraham quien va a buscarlo. Ama a la gente, pero reconoce que hay con quienes no puedes andar porque, mientras estés con ellos, y ellos piensen de la manera en que piensan, te van a atrasar.
Hay gente en tu vida que son Lots, que te detienen; los espacios no se están llenando con la gente correcta porque la gente incorrecta está en tu vida. No los retengas más, porque esto limita el potencial de las nuevas relaciones que Dios tiene para ti. No confundas tu amor con el estorbo que puede ser esa persona para tu alcanzar lo que Dios te ha dicho. Abraham amaba a Lot, y lo demostró en el momento en que Lot lo necesitó; pero Abraham supo reconocer que no podían andar juntos en el camino. Mientras se lo llevó, se atrasó.
Cambia de liderato. Necesitas nuevos mentores, nuevos líderes, gente que te lleve a ser todo lo que Dios quiere que tú seas. Dios le dice a Abraham que salga de casa de su padre. Busca un nuevo líder, un nuevo mentor, una nueva temporada para tu vida. A veces, sin darnos cuenta, estamos bajo el liderato incorrecto; nos dejamos llevar, y escogemos un líder basado en lo que queremos que el líder sea para nosotros; pero el líder de tu vida debe ser basado en lo que Dios quiere que tú hagas. Cuando Dios pone líderes en tu vida es basado en el potencial que íl quiere desatar, en las cosas que íl quiere desarrollar en ti.
Y, si quieres bendición financiera, cambia de dirección. Decide, hoy, que ya no puedes seguir en ese camino. Ve tras lo que Dios te ha prometido; busca la promesa de Dios. Este camino a veces es complicado, porque no siempre sabemos con claridad para dónde vamos, pero sabemos con quién vamos, quién nos dirige. A lo mejor tú no tienes claro el camino delante de ti, pero tienes claro quién te está pidiendo que cambies, y quién va a dirigir cada uno de esos pasos. Cuando es Dios quien dirige tus pasos, tu vida cambia para siempre.