EL LíDER QUE CONSTRUYE
¿Qué clase de líder necesitas ser para hacer lo que hizo Noé? Antes que Enoc, la Biblia nos dice que Noé caminó con Dios. Y el caminar con Dios, aparte de ser un privilegio, tiene unas características específicas que tienen que estar en tu vida.
Al caminar con Dios, tú tienes
acceso a información privilegiada. No había caído una gota de lluvia
cuando Dios le habló a Noé, y no le habló de un chubasco, sino de un
diluvio. Aquello era información privilegiada, diferente. El carácter
del líder que puede construir, que tiene una fe que construye algo de la nada,
que cuando tiene una página en blanco puede construir, es la fe del que camina
con Dios porque entiende que caminando con íl tendrá revelación, información
que nadie tendrá; Tendrá acceso a cosas que para el mundo no son evidentes,
pero para los hijos de Dios son claras, reales y evidentes. Cuando
recibes información privilegiada, puedes anticiparte a las cosas de la vida,
puedes prepararte, puedes estar en mejor posición para recibir el don y el
destino de Dios para tu vida. Cuando tú caminas con Dios, algo te dice
que no abras cierta puerta, que no camines por cierto lugar. Esto es lo
que sucede en la vida de los que somos hijos de Dios y caminamos con íl.
Ese es el primer ingrediente. Tienes que caminar con Dios para que tengas
información privilegiada, para que tengas acceso a lo que nadie tiene
acceso.
Tú tienes que atreverte a hacer
cosas sin precedente. Siempre queremos hacer lo que otro ha hecho, lo que
le ha funcionado a otro. Pero hay momentos de fe en tu vida, que a ti te
toca hacer lo que nadie ha hecho. Quizás tú eres el primero en tu familia
que va a emprender un negocio, que va a vivir un solo matrimonio sin
divorciarse, el primero que va a congregarse. Quizás a ti te toca ser el
primero en no tener hipertensión, el primero en no ser víctima de la diabetes
ni tener problemas del corazón. Quizás te toca romper con las maldiciones
generacionales de enfermedad en tu familia. Quizás seas el primero en
levantar hijos profesionales, universitarios, graduados, que hagan lo que
tienen que hacer. Quizás eres el primero en ser dueño de su propia casa,
el primero en tener un grado universitario. El líder que es capaz de
tomar una página en blanco y usar la fe que construye, es el que tiene la
capacidad de hacer lo que nunca nadie ha hecho.
Tú tienes que atreverte a hacer
lo que nunca nadie ha hecho. Dios va a poner delante de ti una
oportunidad que nunca nadie haya hecho, y íl lo va a hacer a través de ti, íl lo
va a hacer contigo, y íl te va a dar el favor y la gracia para
completarlo. Tienes que atreverte a hacer las cosas sin precedente,
tienes que atreverte a creerle a Dios. Alguien tiene que atreverse a
creer que va a ser el primero.
Noé confió en la palabra de Dios. Muchas veces,
lamentablemente, los cristianos estamos atados a confirmaciones, a que Dios nos
hable, que el pastor detenga el servicio y nos diga algo de parte de Dios, que
baje una paloma del cielo y nos dé un mensaje, que Dios nos dé revelación en un
sueño. Cuando somos gente de fe, tú confías en la palabra de Dios, de la
primera. Dios habla a tu vida, y tú atesoras esa palabra y corres con
ella. Noé iba a hacer algo que nadie había hecho, y no hubo que
confirmarle nada. Dios le dio los planos a Noé una vez, y Noé confió en
que Dios le había hablado. Hay gente que nos quita la confianza en Dios;
Hay quien quiere orar para confirmación. Deja de estar diciendo que tal
cosa será si Dios quiere.
Entiende que, si Dios te lo dijo, Dios quiere. Si Dios te habló, confía
en su palabra. Si Dios te dio una instrucción, síguela y confía en que el
que te dio la instrucción te va a honrar, te va a dar la fuerza, la fortaleza,
favor y gracia, y lo va a hacer.
El que, ante una página en
blanco, tiene una fe que construye, es el líder al que no le importa la
burla. La Biblia dice que de Noé se reían, se burlaban. La gente se
ha reído de ti, tu familia te reclama y te dice que eres el más cristiano; Pues
el más cristiano es el más bendecido, es al que Dios le habla, al que Dios le
da. Olvídate de lo que la gente diga, de lo que piensen; Olvídate del que
se ría de ti. Dios está en tu equipo, y tú y Dios son mayoría. Que
se ría el que se quiera reír. Al fin y al cabo, el que ríe último, ríe
mejor. Olvídate del que se burle. El líder que construye sobre una
página en blanco, no le hace caso a la burla.
Pregúntate, ¿qué es
vergüenza? La vergüenza es diferente para todo el mundo. ¿Cuántas
cosas nos controlan que no hacemos por vergüenza? Hay quien no hace
ejercicios porque le da vergüenza ir al gimnasio. Pero, vergüenza ¿de
qué? Tú tienes que aprender a vivir con la burla. El que se quiera
reír, que se ría. La pregunta que tienes que hacerte es: ¿Dónde van a
estar cuando Dios cumpla su propósito en ti? ¿Dónde estaban los que se
rieron cuando comenzó el diluvio, mientras Noé y su familia estaban calientitos
y seguros dentro del arca? Tú vas a estar calientito y seco, y los que se
ríen van a estar ahogándose.
No te dejes poner presión del mundo
y sus críticas. Olvídate de quien te critique y de quien te ponga
presión. Si Dios te dijo que hicieras algo, hazlo.
Entiende que no hay otro plan,
que ya Dios habló, que ya Dios dio la instrucción. Hay gente que camina
con Dios, recibe los planes privilegiados que nadie tiene, confían en Dios, se
sobreponen a la burla, hacen lo que nadie hace, pero a lo largo del camino
tienen un patrón de fracaso porque empiezan a dudar. No pueden creer que
todo vaya tan bien, y empiezan a dudar de las cosas que Dios ha hecho, de las
cosas que Dios le ha dicho. Pero no hay otro plan. A mitad de la
construcción del arca, imagina que aparecieran ingenieros queriendo controlar a
Noé y decirle cómo hacerla. Pero si Dios te dio una instrucción y no te
ha dicho que hagas nada diferente, entonces no tienes que cambiar nada.
El mismo Dios que te dio la instrucción, es el mismo Dios que tendría que
cambiarte la instrucción, si quisiera. Pero, si tú no lo escuchas de
parte de Dios, no escuches a los teólogos genios que a veces tenemos alrededor,
sembrando duda en tu corazón.
No hay otro plan. Tienes
que aprender a renunciar a las demás alternativas. A lo largo del camino,
van a aparecer cosas que van a parecer un desvío o un atajo, pero si no es lo
que Dios te habló, no cambies. El que te dio la instrucción, es el que
tendría que cambiarla.