DIOS MIRA QUE SU PALABRA SE CUMPLA

No se te ha pasado el tiempo.  Tu tiempo no ha pasado hasta que Dios diga que ha pasado; tu tiempo no termina hasta que Dios diga que termina.  Tu tiempo está determinado por el Dios Todopoderoso, y en ese tiempo í‰l va a cumplir lo que í‰l ha dicho en tu vida. 

¿Qué tú ves hoy?  Dios le dice a Jeremí­as: No digas que tú estás fuera de tiempo.  El conflicto de Jeremí­as era que el tiempo natural no era apropiado para él, en su mente.  Pero, aunque Dios respeta las temporadas naturales –porque í‰l las formó – í‰l gobierna sobre lo que pasa en cada temporada. 

En Números 17, cuando Dios fue a escoger al sumo sacerdote, habí­a gente discutiendo quién serí­a el elegido.  Dios mandó a buscar una vara de cada tribu, una vara cortada y seca que debí­an poner en el altar.  La vara que, al otro dí­a, floreciera, serí­a la del sumo sacerdote escogido por Dios.  Hicieron esto y, al otro dí­a, la vara de Aarón no solo habí­a florecido, sino reverdecido.  En 24 horas habí­a echado flores y tení­a almendros; en una misma vara, las cuatro etapas.  A Dios no le bastó con simplemente poner almendros en aquella vara, sino que í‰l hizo que aquel almendro experimentara las cuatro etapas en 24 horas.  Reverdeció, floreció, y tení­a almendras.  Las cuatro etapas en una misma vara, solo para que la gente supiera que Dios era quien determinaba el tiempo de aquellos a los que í‰l escogí­a para una misión en particular.  Y Aarón fue el escogido en ese momento. 

'11 La palabra de Jehová vino a mí­, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremí­as? Y dije: Veo una vara de almendro.[a] 12 Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro[b] mi palabra para ponerla por obra.'  Jeremias1:11-12 

en el texto original, la palabra que se usa para almendro es una variación de la que se usa para apresuro.  Cuando Dios dice que apresura su palabra para cumplirla, lo que está diciendo es: Yo miro que mi palabra se cumpla.  Cuando tus ojos espirituales se alinean a la palabra de Dios, Dios mismo mira que su palabra se cumpla sobre tu vida. 

Si hay alguien que protege tu destino y que su palabra se cumpla sobre ti, siempre será el Dios que te la dio; aunque haya montones de cosas que tú no entiendas.  Hay cosas que Dios hace contigo solo porque í‰l está mirando que se cumpla la palabra. 

Dice la Palabra que Abraham, en tiempo de hambre, fue a Egipto.  Y, en aquel momento, Dios le cerró el vientre a Sarah.  Es poderoso que un Dios de fertilidad haga a alguien estéril.  A través de toda la Palabra, Dios hace que las mujeres den a luz, pero a Sarah la hizo estéril, y que todas las mujeres de Abimilec también estuvieran estériles.  Un Dios de fertilidad, ¿por qué hace que Sarah esté estéril?  Porque Abraham la acababa de regalar, y Dios le habí­a dicho que le darí­a un hijo con ella; si Abimelec se acostaba con Sarah y la embarazaba, ahora el linaje se dañarí­a porque, aunque Abraham era el llamado, el vientre santificado era el de Sarah, y Dios no podí­a permitir que ningún otro hombre pusiera en Sarah lo que Dios habí­a dicho que Abraham tení­a que poner. 

Así­ que Dios hace estéril a Sarah, no por importunar a Abraham –aunque él así­ lo tomara, porque él nunca entendió que, si él no hubiera ido a Egipto, eso no hubiera pasado – pero, como se desesperó por el tiempo de hambre, y no confió en Dios, bajó al mundo… no pienses que vas a ir a Egipto y vas a salir con manos vací­as.  Y ahora toma 25 años para que Sarah fuera liberada; fue un milagro que ella diera a luz, pero Sarah tení­a que perdonar a Abraham, porque ninguna mujer recibe de un hombre a quien no ha perdonado; así­ que Sarah tení­a que perdonar a Abraham por lo que le habí­a hecho para que su vientre se abriera.  Y eso tomó veinticinco años.  Un error, 25 años.  Pero Dios habí­a dicho que el hijo de la promesa serí­a de Sarah, y í‰l iba a mirar que eso se cumpliera.  Si Abraham metió a Sarah donde no tení­a que meterla, entonces Dios tení­a que mirar que í‰l dijo se cumpliera; por eso tuvo que cerrar el vientre de Sarah. 

Hay cosas en tu vida que se han cerrado por un tiempo, y no es Dios importunándote, sino velando que no se dañe lo que í‰l ha dicho que va a hacer contigo; y, cuando tú te ubicas, las cosas comienzan a abrirse, comienzan a pasar.  Eso es un solo ejemplo de lo que Dios comienza a hacer; hay muchas otras cosas que Dios hace en el mundo espiritual y que tú desconoces.  Esto mismo pasó con Mefi-boset.  í‰l estaba comiendo en casa de un mendigo, con sus piernas lisiadas, desconociendo que, en lo oculto, su padre habí­a un pacto con David y que el rey lo estaba mandando a buscar para bendecirlo.  í‰l no sabí­a todo lo que estaba pasando alrededor, todo lo que estaba ocurriendo, pero Dios se habí­a asegurado que la palabra se cumpliera. 

Hay cosas que están pasando –o que no están pasando – en tu vida, pero es porque Dios está mirando que lo que í‰l te dijo se cumpla.  A veces, nos desesperamos, nos ponemos ansiosos, nos desubicamos, no entendemos; a veces, han sido nuestros errores y Dios reaccionando a nuestros errores para liberarnos y cuidarnos de nuestros propios errores, y nos protege haciendo que ciertas cosas se cumplan porque la palabra que llevamos dentro es demasiado importante, y Dios se encargará de ver que su palabra se cumpla.