ES TU RESPONSABILIDAD

La actitud es una de las mejores herramientas a través de la cual se les puede ministrar a las personas.  No sabes el efecto que tiene tu actitud y cómo puede cambiar la vida de alguien.  Siempre se piensa que para ministrar a la vida de alguien solo se necesita poder, pero no tan solo eso, sino que también se necesita actitud porque a través de ella se puede transformar la vida de una persona.  

'El fruto del justo es árbol de vida, y el que gana almas es sabio.'  Proverbios 11:30 

Al que evangeliza, la palabra le reconoce como sabio.  Cuando evangelizas, tienes el poder de ganar almas para Cristo y transformar la vida de las persona para que vivan en la misma manera que Cristo vivió.  ¿Qué te impulsa a evangelizar?  La compasión.  Cuando tienes compasión por el necesitado, tienes la motivación para salir a buscar al que está en dificultad, al que está herido.  Sin compasión, nada realmente se puede hacer.  

El evangelizar, el llevar el evangelio es muy importante.  La palabra evangelizar o evangelismo suena muy grande para muchos, pero el evangelismo, no es otra cosa que hablar las buenas nuevas, hablar las cosas positivas de Cristo, es poder presentarle a la gente buenas noticias.  El evangelismo es dejarle saber, de alguna manera u otra, a las personas que están alrededor que su vida no tiene que seguir el camino que está llevando; es presentarles a Aquel que está a tu lado, presentarles la posibilidad de un nuevo futuro.  

Cuando evangelizas, muestras un lenguaje diferente al del mundo, un lenguaje que puede transformar las vidas de los que están a tu alrededor.  El problema es que mucha gente piensa que el evangelismo es predicarle a alguien, venderle una iglesia a alguien, obligar a alguien a que vaya a una iglesia, algo así­ como vender un producto.  Pero el evangelismo no es otra cosa que hablar bien, dejarle saber a la gente que hay posibilidad de cambio en su vida.  Todos somos responsables de que se lleve este mensaje, no solo un predicador, un pastor o la iglesia como entidad. 

Hay varias razones por las que la gente no evangeliza.  Mucha gente no habla a otros de Cristo, primero, porque no existe un sentido de urgencia, porque no se está a punto de un colapso, de una destrucción.  Número dos, muchos cristianos no tienen amigos inconversos, lo que dificulta que puedan evangelizar.  La realidad es que, cuando la gente le entrega su  vida al Señor, sus amistades comienzan a cambiar y sus cí­rculos se cierran a solo amigos que van a la iglesia.  Esto no está mal, pero tienes que saber que estás en la tierra para influenciar a este mundo, así­ que, si todos tus amigos van a la iglesia, entonces tienes que salir a otros lugares a evangelizar.  Cristo aceptó ser amigo de todos, aun de los inconversos, amigo, dice la Biblia, de los pecadores.  Otra razón por la que la gente no evangeliza es porque la iglesia es conocida por lo que está en contra y no por lo que está a favor.  La prensa ha sido muy hábil en presentar una iglesia en contra de cosas en vez de a favor de cosas.  En realidad, la iglesia tiene mucho más que ofrecer porque, aunque la iglesia está en contra de varias cosas, también está a favor de muchas otras osas.  

La gente no sale a evangelizar porque la iglesia se ha convertido en un lugar donde se debe venir y no hay quien vaya a la gente.  Cuando esto sucede, la iglesia se ha convertido igual que un teatro, un cine, cualquier negocio afuera donde tenemos que hacer todo lo posible para que la gente vaya a través de publicidad, entre otros mecanismos, cuando en realidad lo importante es ir a la gente.  

Todo cristiano debe ser motivado a acercarse a las personas por la necesidad que alguien tiene.  No debes esperar que alguien te pida oración, sino que debes acercarte a alguien y orar por esa persona.  No esperes a enterarte de quién tiene una necesidad; ve a buscar al necesitado.  Debes ir a buscar al que tiene un problema.  

La iglesia se ha escondido por la presión que siente de la cultura que está cambiando, pero tú debes entender lo importante que es el evangelizar en este tiempo, el hacer discí­pulos y transformar la vida de una persona.  Muchos piensan que todos conocen de Cristo, pero aún hay gente allá afuera que camina como si nunca hubieran escuchado de í‰l.  Es encomienda de todos, es tú tarea, llevar la buena noticia de lo que Cristo hizo y hará en cada una de esas vidas.  Dile a los que están a tu alrededor que Dios tiene la capacidad de trasformar su vida.