PARA VER LAS SEí‘ALES

Una de las claves para poder mantener la perspectiva correcta y que el poder de Dios se desate en tu vida, la vemos en una frase muy peculiar, en 1 Samuel 10. 

'6 Entonces el Espí­ritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre.  7 Y cuando te hayan sucedido estas señales, haz lo que te viniere a la mano, porque Dios está contigo.'  1 Samuel 10:6-7 

Muchos están paralizados, después de una serie de eventos en su vida, pensando: Y ahora, ¿qué?  La vida tiene esas peculiaridades.  Nos llegan un sinnúmero de situaciones, y llegamos a un punto en que nos preguntamos: Y ahora, ¿qué?  Sin darnos cuenta lo diferente que serí­a, si entendiéramos y siguiéramos la instrucción divina: Cuando pasen estas cosas, haz lo que venga a tu mano.  Es muy diferente tener que preguntarte qué vas a hacer, en contraste con saber que, cuando pasen estas cosas, todo lo que venga a tu mano para hacer, lo vas a hacer, porque Dios está contigo. 

Tú tienes que cambiar tu manera de pensar, para que el poder de Dios se manifieste en tu vida.  Para que puedas ver la transformación, tienes que dejar de preguntarte qué vas a hacer; cuando se cumpla el tiempo, haz lo que venga a tu mano, porque Dios está contigo. 

Ese problema que tú estás teniendo no es eterno.  Tu situación va a pasar.  Todo lo que Dios ha estado haciendo es prepararte para el lugar que í‰l quiere llevarte, para que tú puedas hacer todo lo que venga a tu mano para hacer.  En vez de estar preparándote para el fracaso, debes saber que, cuando todo lo que te ha estado pasando, termine, tú vas a hacer lo que Dios diga que hagas.  Entiende que Dios nunca te va a llevar a un punto de comodidad.  Dios siempre te va a mover a un nuevo nivel, te va a provocar a creer por algo más grande.  Deja de estar viendo las señales negativas del mundo, y mira cada pedazo de tu vida como una señal de Dios para tú poder hacer todo lo que Dios quiere que tú hagas. 

Quizás te has sentido limitado por tus circunstancias, pero todo eso va a terminar el dí­a que tú entiendas que tienes que dejar de preguntarte qué vas a hacer, y que, cuando todo eso termine, tú vas a hacer lo que venga a tu mano para hacer.  Planifí­cate para llenar tu mente y tu corazón de grandes expectativas, porque lo que estás viviendo va a terminar, vas a transicionar de una vieja etapa a una nueva temporada. 

Quizás has pensado que, cuando se acaben tus problemas, vas a descansar, pero eso no es fe.  Cuando te encierras en ese pensamiento, preguntándote qué vas a hacer ahora, sin darte cuenta, vuelves a tu pasado, al lugar de donde Dios te quiso sacar.  Dios no te trajo hasta este punto en tu vida, para que tú regreses atrás, sino para que tú tengas una nueva esperanza, un nuevo futuro, para que saques los sueños que tienes guardados. 

Entiende que todo lo que te ha ocurrido, no ha sido fuera de la mano providente de Dios, y que í‰l va a usar cada acontecimiento, para llevarte al nivel que í‰l quiere llevarte; y, cuando todo esto termine, tú vas a poder hacer todo lo que venga a tu mano para hacer.  Créelo; porque, si una circunstancia de la vida te roba la fe, te robó todo.  Dios quiere que tú pienses, no en qué vas a hacer ahora, sino en que, cuando esto termine, tú vas a poder hacer todo lo que viniere a tu mano, vas a ver a Dios obrar en tu vida. 

El poder de Dios no está en tu vida por casualidad, sino para transformarte, para cambiarte en una nueva persona, para poner en ti la expectativa correcta de ver todo lo que Dios quiere hacer contigo, y hacer de ti.  Nunca te olvides de que í‰l te sacó, y de dónde í‰l te sacó.  Mira las señales y mira cómo Dios te ha ido llevando; y, cuando esto termine, todo lo que venga a tu mano para hacer, tú lo vas a hacer. 

¿Eres capaz ver a Dios en la trayectoria de tu vida?  ¿Ves a Dios en las señales?  Saúl tení­a que moverse, y las señales iban a pasar, según él fuera moviéndose de lugar a lugar.  Porque tú no sigues señales; las señales te siguen a ti.  Dice la palabra que las señales siguen a los que creen.  Tú crees, y ves señales.  Así­ que no esperes señales para creer.  Cuando crees y te mueves, ves las señales; y, cuando ves las señales, sabes que vas por el camino correcto, pero no estás esperando señales para moverte. 

Saúl tení­a que moverse, y la señal iba a ocurrir.  Entonces, él iba a entender por qué Dios lo habí­a llevado hasta allí­.  Las señales te dan confianza.  Hay un punto de fe en la vida de todo creyente en que no hay nada que dé temor, porque ya Dios ha obrado tantas veces en tu vida, que ya tú sabes que esto también va a pasar.  Y se levanta en ti confianza, valentí­a y seguridad.  Pero no puedes cometer el mismo error que Saúl; esa valentí­a y seguridad no pueden descansar en ti, en tus talentos, sino en el Dios que te ha dado señales a través de toda tu vida, para traerte al lugar donde tú estás hoy.  Cuando tú miras tu vida, debes ser capaz de reconocer que, aun en medio de aquello que tú pensabas que iba en contra de tu destino, Dios estuvo allí­ para dirigirte por el camino correcto. 

Ten la confianza de obedecer a Dios, en todas las etapas de tu vida, sabiendo que es í‰l quien dirige tus pasos, y te llevará a hacer de ti lo que í‰l te ha prometido.