SOLUCIONES MILAGROSAS

Todos, en algún momento, hemos pasado por momentos difí­ciles en nuestras finanzas.  Cuando vamos a la palabra del Señor, en Génesis 26, por ejemplo, la Biblia nos habla de un tiempo de hambre que vivió Isaac, después del tiempo de hambre de Abraham.  Eventualmente, Jacob también experimentó un momento de dificultad como este.  En medio de esta situación económica que experimentaron estas familias a través de los tiempos, Dios preparó soluciones milagrosas para todos ellos.  Isaac sembró en aquella tierra, y allí­ Dios lo hizo prosperar.  A Jacob, aun en medio de sus errores, Dios lo bendijo, le abrió puertas, lo llevó a un lugar de abundancia; luego de veinte años, regresó al lugar del que habí­a huido, lleno de riquezas.  Más adelante, ante una nueva crisis que se avecinaba, Dios enví­a a José para preparar provisión para la necesidad que tendrí­a aquella familia. 

No es algo fuera de lo común el que una familia experimente momentos de dificultad económica, pero aquellos que le creemos a Dios, podemos ver su abundancia, su poder, a través de nuestras generaciones.  Quizás, estás en medio de un tiempo en el que tus sueños y los de tus hijos están peligrando, y no ves que vayan a cumplirse.  Pero hoy comienza una nueva temporada para tu familia, en el área de las finanzas.  Enséñales a tus hijos a creer en Dios, a confiar en Dios.  Enséñales que Dios es quien provee, quien trae bendición a tu familia, a través de las generaciones. 

El salmista decí­a: Hubiese yo desmayado, si no creyese que veré la salvación de Jehová en la tierra de los vivientes.  Decí­a también: Joven fui, y he envejecido, y nunca he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan.  Aquellos que hemos aprendido a confiar en el Señor, a creer en í‰l, sabemos que nuestras generaciones están seguras en Dios. 

Las malas decisiones tienen consecuencias; estas provocan estragos financieros en nuestras familias; pero hay soluciones milagrosas, soluciones divinas. 

En 2 Reyes 4, vemos el momento en que una viuda es librada de tener que entregar a sus hijos como esclavos, por una deuda de su difunto esposo.  Esta mujer fue a buscar una solución, ante el hombre de Dios; fue a buscar revelación, dirección.  Estando ante el profeta, dijo: Recuerda que mi marido te sirvió.  Esta introducción es particular, porque nos deja saber que este hombre le serví­a a Dios, pero tomó malas decisiones; la unción, el servirle a Dios, el ir a la casa de Dios no te protege de tus malas decisiones.  Quizás estás pasando por problemas económicos, que pueden ser por las circunstancias de tu paí­s, como también pueden ser como el caso de esta mujer, causados por las malas decisiones de otro.  Tus malas decisiones van a provocar que tú, tus hijos, y tus próximas generaciones vivan los estragos de los problemas económicos. 

El profeta le da una orden a esta mujer: Enciérrate tú, y tus hijos.  Si aquel milagro se iba a dar, serí­a en familia.  En tu casa, habrá una liberación del poder de multiplicación tal, que tus hijos y tus generaciones por venir la van a poder experimentar.  Los hijos de aquella mujer, viendo aquel aceite multiplicarse, ¿qué efecto habrá tenido esto en su formación?  La mente, el corazón, el espí­ritu de estos muchachos tiene que haber sido transformado para la historia, por haber visto la mano de Dios obrar a favor de ellos en aquel momento crucial de dificultad. 

La crisis que tú estás pasando, que te ha llenado de miedo porque piensas que va a afectar a tus hijos, Dios va a intervenir, se va a mover a favor tuyo, y tú y tus hijos tendrán una experiencia de abundancia, de multiplicación, que marcará la vida de tus hijos y de tus próximas generaciones para siempre.  Tus hijos no tendrán que temer ante lo que pueda ocurrir porque, en medio de tu crisis, ellos habrán visto cómo Dios multiplica, trayendo soluciones milagrosas.  Desde ahora, por el poder de Su Palabra, se comienza a manifestar ese tiempo de multiplicación y de poder, en el nombre que es sobre todo nombre. 

La crisis económica que tú has estado viviendo no va a hacer que tus hijos sean esclavos.  Declaramos y confiamos y creemos contigo, que esta crisis económica no va a esclavizar a tus hijos, sino que ellos serán libres, no serán atados por la deuda, sino que experimentarán el poder multiplicador de Dios.  Tus hijos verán el poder de Dios en el área de las finanzas, verán la multiplicación, el aumento, el incremento.  Dios hará una obra milagrosa, en el nombre poderoso de Jesús. 

Quizás, las decisiones del pasado te han hecho creer que tus hijos van a ser esclavos toda tu vida, que tus sueños no se van a cumplir; pero viene multiplicación divina para tu vida; nos unimos a tu fe, y tus hijos verán la mano de Dios obrando a favor de ellos. 

Aquellos muchachos vieron cómo Dios tornó aquello que habí­a sido decretado sobre sus vidas; de esclavitud, Dios los llevó a abundancia.  Por eso es que es importante que tú te encargues de que tus hijos reciban palabra, y que entiendan que todo lo que llega a sus manos, ha sido Dios quien se los ha dado.  Créele a Dios, y í‰l va a tornar toda situación difí­cil en tu vida y en tu casa, en una bendición.