UN POCO DE ACEITE ES SUFICIENTE

'3 í‰l le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vací­as, no pocas. 4 Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. 5 Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traí­an las vasijas, y ella echaba del aceite. 6 Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. 7 Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede…'  2 Reyes 4  

Estos versos son parte de la historia de la viuda de un profeta, siervo de Eliseo.  Esta mujer no era viuda de cualquier hombre, sino de un ministro, un hombre que se supone estuviese haciendo las cosas bien.  Este caballero, siendo profeta, se metió en una deuda que no podí­a pagar.  Este hombre, siendo un servidor, tomó malas decisiones y ahora su esposa lo iba a perder todo.  Los acreedores querí­an quitarle sus hijos por causa de la deuda.  La unción no paga deudas y, si tomas malas decisiones, aunque vayas a la iglesia, vas a tener los mismos resultados que tiene el mundo.  No es ir a la iglesia lo que te hace diferente, son las decisiones que tomas, es lo que está dentro de ti.  Solo los llenos, los que tienen algo en su interior, son los dirigidos por Dios.  Aquella mujer hizo lo que Eliseo le dijo que hiciera y el poco aceite que tení­a Dios lo multiplicó hasta llenar todas las vasijas vací­as.  Tienes que disponer aquello que está dentro de ti para todo aquel que este vací­o.  El aumento de tu llenura depende de tu capacidad de llenar la vasijas vací­as de los demás.  El problema que tiene la iglesia es que piensa que no tiene nada que Dios pueda usar para llenar su vací­o y el de otro.  La iglesia quiere tener más de Dios y ser más llena de Dios sin dar el poquito de aceite que lleva dentro.  Cuando salgas afuera vas a tener que escoger qué es lo que va a salir de ti, ¿saldrá la vieja criatura, lo peor de ti, la dificultad, el coraje, el dolor, la angustia?  No, permite que Dios multiplique lo que í‰l ha puesto en ti para llenar el vací­o de otro.  El aceite de esta mujer se estaba acabando, pero las vasijas de otros ya estaban vací­as.  Cuando tu aceite se esté acabando, no puedes tener miedo; lo que tienes que hacer es ponerlo en otros para que se multipliquen.  La viuda encontró montones de vasijas vací­as, lo que demostraba que ella era la mejor que estaba en el pueblo.  El problema de muchos es que no se dan cuenta que el Espí­ritu que tienen es mejor de lo que tienen otros en sus casas.  Si quieres más de eso que Dios ya te ha dado, lo único que te resta es ir a la casa del vecino y decirle yo tengo dentro de mí­ lo que puede llenar tu vací­o, es poco, pero es suficiente para llenar tu vasija. ¿Cuál es el poco aceite que tienes?  Puedes dar el poco aceite que tienes en todos los lugares vací­os y, mientras más lo das, más se multiplica, se multiplica al punto tal que algún dí­a podrás vivir de eso.  Dios te va a llevar a buscar los lugares vací­os, lo que hay dentro de ti es demasiado importante y Dios lo quiere multiplicar.  Esta mujer veí­a cómo su aceite se acababa y todos, aun los que le sirven a Dios, a veces ven el aceite casi acabándose.  Las cosas se complican y le reclamas a Dios porque, en vez de haber aumento, la cuenta se está vaciando.  ¿Por qué te quejas y reclamas?  Los problemas que tienes son a raí­z de tus malas decisiones, pero aun así­ te queda un poco de aceite.  El Espí­ritu de Dios está en ti y te está llevando a los lugares que te está llevando porque sabe que estás lleno de lo que necesitas para llenar a otros. 

Tu mentalidad tiene que cambiar.  ¿Te atreves ir a tocar la puerta del que está vací­o?  La diferencia entre esta mujer y otras que tení­an vasijas vací­as es que ella se atrevió, se atrevió a buscar dirección y ayuda en el lugar correcto.  Cuando vas a la iglesia, más que a buscar ayuda, vas a recibir una instrucción de parte de Dios para ir allá afuera a buscar a aquellos que están vací­os.  Cuando recibas la instrucción, no debes tener miedo de ir por los lugares vací­os porque el Espí­ritu Santo está dentro de ti. 

Solo Dios puede decirte qué hacer con el aceite que tienes para multiplicarlo en otros que se encuentran vací­os.  No seas presa del mundo, no te entristezcas porque tu vasija se esté vaciando; el poquito que tienes es lo que Dios va a usar para multiplicarlo y llenar a muchos.  Aprende que Dios dirige solo a los llenos; solo a los que tienen algo de Dios, í‰l los manda a buscar a los vací­os.  Tal vez no has visto todo el milagro de Dios para tu vida, pero lo que tienes es mejor de lo que tienen los que están allá afuera.  Tienes que salir para llenar esos espacios vací­os y permitir que Dios, a través de ti, multiplique su gloria en esta tierra y puedas llenarla con lo mismo que te ha dado.  Recibe esto, hoy, y sal con fe, creyéndole a Dios.