Aftas y llagas en la boca por qué salen y qué hacer

Aftas en la boca: por qué salen, cuánto tardan en sanar, qué alivia y cuándo una llaga necesita revisión. Consulta de $45 en Via España, Panamá.

Aftas y llagas en la boca por qué salen y qué hacer

Duele hablar, duele el jugo de naranja y duele hasta el roce de la lengua. Una llaga de tres milímetros logra amargarle la semana a cualquiera.

La mayoría de esas llagas son aftas: lesiones benignas que sanan solas. El detalle está en saber cuáles no lo son y cuándo hay que enseñarlas.

Qué es un afta

Es una úlcera pequeña, redonda u ovalada, con el fondo blanco o amarillento y un halo rojo alrededor. Sale en el tejido blando: la cara interna de los labios y las mejillas, los lados de la lengua, el piso de la boca o la garganta.

No es contagiosa y no tiene nada que ver con el fuego labial, que aparece por fuera, en el borde del labio, empieza con ardor y hace ampollitas. Esa confusión es la más común en la consulta.

Por qué salen

Casi nunca hay una sola causa. Se combinan un tejido irritado y un momento de defensas bajas.

  • Un trauma local: un mordisco, el cepillado apurado, el borde filoso de una calza o de la corona dental, un aparato que roza.
  • Estrés y noches de poco sueño, que es el disparador que más repiten los pacientes.
  • Cambios hormonales, sobre todo en mujeres.
  • Alimentos ácidos o muy picantes: limón, piña, tomate, salsas fuertes.
  • Defensas bajas, anemia o falta de hierro y vitaminas, que el médico confirma con exámenes.
  • Algunas pastas dentales que resecan mucho la mucosa.
  • Mordisqueo involuntario de la mejilla, frecuente en quienes tienen bruxismo.

Cuánto tarda en sanar un afta

Las pequeñas, que son la mayoría, duelen fuerte los primeros tres días y cierran solas en una o dos semanas, sin dejar marca. Las grandes y profundas tardan más y a veces dejan una cicatriz clara.

El calendario importa: una llaga que a las dos semanas sigue igual o más grande deja de ser un asunto de paciencia y pasa a ser un asunto de revisión.

Qué alivia mientras tanto

  • Enjuagues con agua tibia y sal, suaves, varias veces al día.
  • Comida blanda y a temperatura ambiente mientras dura lo peor.
  • Dejar por unos días el limón, la piña, el tomate, el picante y lo muy salado.
  • Cepillo de cerdas suaves y cepillado tranquilo en esa zona.
  • Tomar agua con frecuencia, que con este calor la boca seca empeora todo.
  • Nada de aplicar remedios fuertes sobre la llaga ni de rasparla para quitarle la capa blanca.

Esto alivia, no cura la causa. Si las aftas te salen una detrás de otra, hay algo de fondo que conviene buscar, y el tratamiento que te indique tu odontólogo para controlar el dolor va acompañado de esa búsqueda.

Qué no es un afta

  • Fuego labial: por fuera del labio, con ampollitas, ardor previo y tendencia a repetir en el mismo punto.
  • Úlcera por roce: alargada y justo donde apoya una prótesis o un borde filoso. Se cura cuando se corrige lo que roza.
  • Bolita en la encía con pus: eso no es afta, es un absceso dental y viene de un diente infectado.
  • Placas blancas que se desprenden al raspar: suelen ser hongos y se tratan distinto.
  • Mancha blanca o roja que no se quita y no duele: esa es la que hay que mostrar sin esperar.

Cuándo hay que buscar atención

  • Una llaga que no cierra en dos semanas, o que crece, sangra o se endurece.
  • Bordes elevados, superficie irregular o una mancha blanca o roja que no se va.
  • Llagas que salen todos los meses o varias a la vez.
  • Dificultad para tragar, para masticar o para abrir la boca.
  • Fiebre, decaimiento o un ganglio en el cuello que no baja.
  • Hinchazón de la cara que va en aumento, que apunta a infección y no a un afta.

Lo primero y lo último de esa lista son los que más pesan. Una llaga indolora que lleva más de dos semanas se revisa igual, porque en boca las lesiones que no duelen son las que más se descuidan, y si hay fiebre e hinchazón creciente ya estamos en una emergencia dental.

Qué se hace en la consulta

El Dr. Carlos Ureña, odontólogo general, revisa toda la mucosa, no solo la llaga que te duele, y busca la causa mecánica: un borde filoso, una prótesis que aprieta, una cúspide que muerde la mejilla. Eso se pule o se ajusta el mismo día.

Si la lesión tiene tiempo o el aspecto no convence, el Dr. Giorgio Colucci, cirujano maxilofacial, la evalúa y decide si hace falta un estudio del tejido. Ese paso se toma con calma y se explica antes.

Una afta común se cuida sola y con paciencia. Una llaga que pasa de dos semanas no se negocia con paciencia, se revisa.

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Esta información es orientativa y no sustituye la consulta con el odontólogo. Cualquier llaga que no cierre en dos semanas debe ser revisada en la clínica.

Cómo llegar a la Clínica Martinelli García

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Preguntas frecuentes sobre aftas en la boca

Suelen aparecer cuando se juntan un tejido irritado y un momento de defensas bajas. Los disparadores más comunes son un mordisco, el roce de un borde filoso o de un aparato, el estrés, dormir poco, los cambios hormonales, los alimentos ácidos o picantes y la falta de hierro o vitaminas, que el médico confirma con exámenes.

No hay forma de cerrarla de un día para otro, pero se puede reducir la molestia. Ayudan los enjuagues con agua tibia y sal, la comida blanda a temperatura ambiente, evitar limón, piña, tomate y picante, usar cepillo suave y tomar bastante agua. Lo que alivia el dolor lo indica tu odontólogo tras revisar la lesión.

Las pequeñas, que son la mayoría, duelen fuerte los primeros tres días y cierran solas en una o dos semanas sin dejar marca. Las grandes y profundas tardan más y pueden dejar una cicatriz clara. Si a las dos semanas la llaga sigue igual, creció o se endureció, hay que mostrarla al odontólogo.

Cuando no cierra en dos semanas, crece, sangra, se endurece o tiene bordes elevados, y también cuando aparece una mancha blanca o roja que no se quita aunque no duela. Dificultad para tragar o para abrir la boca, fiebre y un ganglio en el cuello que no baja son motivos para revisión pronta.

No. El afta sale dentro de la boca, en el tejido blando, y no se transmite por besos, vasos ni cubiertos. Lo que sí se contagia es el fuego labial, que aparece por fuera del labio, empieza con ardor y forma ampollitas. Son cuadros distintos y se manejan de manera diferente.

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