Asma Infantil en La Chorrera: Señales y Control
Cómo reconocer el asma en un niño, qué hacer en una crisis y cómo mantenerla controlada. Agenda la evaluación respiratoria.
El asma es una inflamación crónica de los bronquios que los vuelve reactivos: se estrechan ante estímulos que a otros no les hacen nada. Es la enfermedad crónica más frecuente de la infancia, y una de las que peor se controla por una razón concreta: se trata solo cuando hay crisis.
Las señales que la hacen sospechar
- Tos seca que empeora de noche o de madrugada.
- Silbido al respirar, sobre todo al expulsar el aire.
- Falta de aire o respiración rápida.
- Opresión en el pecho, que los niños describen como «me aprieta».
- Tos con el ejercicio, la risa o el llanto.
- Síntomas que aparecen con desencadenantes concretos y ceden después.
- Episodios repetidos de bronquitis en un niño que entre crisis está bien.
El último punto es el que más veces retrasa el diagnóstico. Un niño con cuatro «bronquitis» en un año probablemente tenga asma, y seguir tratando cada episodio por separado no cambia nada de fondo. Conviene distinguirla también de la tos común de los cuadros virales, que no responde a este patrón.
Los desencadenantes
Identificarlos es la mitad del tratamiento, porque muchos se pueden evitar:
- Infecciones respiratorias virales: el desencadenante número uno en niños.
- Ácaros del polvo, en colchones, almohadas y peluches.
- Humo de tabaco, incluso el que queda en la ropa.
- Pelo y caspa de animales.
- Humedad y hongos en las paredes.
- Ejercicio, sobre todo con aire frío o seco.
- Aerosoles, perfumes y productos de limpieza fuertes.
- Cambios bruscos de clima.
Qué hacer en una crisis
- Mantener la calma y sentar al niño erguido, nunca acostado.
- Aplicar el broncodilatador de rescate según el plan indicado, siempre con cámara espaciadora.
- Esperar y observar la respuesta durante unos minutos.
- Si mejora, seguir el plan de acción escrito.
- Si no mejora o empeora, acudir de inmediato.
Hay que buscar atención urgente si el niño no puede hablar en frases completas, se le hunden las costillas al respirar, tiene los labios o las uñas azulados, está muy agitado o somnoliento, o si el inhalador de rescate deja de hacer efecto antes de las cuatro horas.
La cámara espaciadora no es opcional en niños: sin ella, buena parte del medicamento se queda en la boca y en la garganta y no llega al bronquio. En los más pequeños se usa además con mascarilla ajustada a la cara.
El control de fondo, que es lo que cambia todo
Aquí está el error más extendido. El inhalador de rescate alivia la crisis pero no trata la inflamación, así que un niño que solo usa rescate sigue teniendo los bronquios inflamados y vuelve a la crisis siguiente. El tratamiento de control se usa a diario, esté o no con síntomas, y es el que reduce las crisis.
Un asma bien controlada permite una vida completamente normal: deporte incluido, y de hecho recomendado. Las señales de que está bien controlada son concretas: sin síntomas nocturnos, sin limitación para jugar o correr, y uso del inhalador de rescate menos de dos veces por semana. Si no se cumplen, hay que revisar el tratamiento en la consulta pediátrica.
Preguntas frecuentes
¿El asma se cura?
Es una condición crónica, pero muchos niños mejoran mucho con la edad. Bien controlada permite una vida normal.
¿Puede hacer deporte?
Sí, y se recomienda. Un asma bien controlada no limita la actividad física.
¿Los inhaladores tienen efectos secundarios?
Usados como se indica y con cámara espaciadora son seguros. Enjuagar la boca después reduce las molestias locales.
¿Por qué usar el inhalador si no tiene síntomas?
Porque el tratamiento de control trata la inflamación de fondo. El de rescate solo alivia la crisis.
¿Cuándo es urgente una crisis?
Si no puede hablar en frases completas, se le hunden las costillas, tiene labios azulados o el rescate deja de funcionar.
Este contenido es informativo y no sustituye la consulta médica. El diagnóstico y el tratamiento deben ser establecidos por un profesional de la salud tras una evaluación individual.