Que puede y que no puede publicar un medico en redes

Limites eticos y reglas de las plataformas para contenido de salud, con ejemplos de que si funciona y que hace que suspendan una cuenta.

Publicar siendo médico tiene dos frenos que no aplican a otros rubros: la ética profesional y las reglas de publicidad de salud de las plataformas. Ignorar el primero cuesta prestigio; ignorar el segundo cuesta la cuenta. Esto es lo que sí se puede hacer.

Lo que siempre funciona

  • Las dudas que más le repiten en consulta. Si una pregunta aparece diez veces al mes, merece una publicación. Es el contenido que más se guarda y se comparte.
  • Explicar el proceso, no el resultado: qué se evalúa, cómo se prepara el paciente, qué esperar en la recuperación, cuándo consultar de urgencia.
  • Su criterio frente a lo que circula sin fundamento. Corregir un mito con calma es lo que más autoridad construye.
  • El detrás de escena del consultorio: el equipo, los protocolos, la tecnología. Genera confianza sin prometer nada.

Lo que no se debe publicar

  • Garantías de resultado. Ni explícitas ni sugeridas.
  • Imágenes de pacientes sin consentimiento escrito, aunque no se vea la cara.
  • Comparaciones con colegas o afirmaciones de ser el mejor.
  • Promociones tipo remate sobre procedimientos. Además de mal vistas, muchas plataformas las rechazan.
  • Diagnósticos por mensaje. Orientar, sí; diagnosticar sin ver al paciente, no.

Las reglas de las plataformas

Meta y Google restringen la publicidad de salud: hay términos que no se pueden usar en los anuncios, segmentaciones por condición médica que están prohibidas y contenido de antes y después que se rechaza según la categoría. Una cuenta publicitaria sancionada tarda semanas en recuperarse y a veces no se recupera. Conviene revisar el texto del anuncio antes de publicarlo, no después del rechazo.

El equilibrio que da resultado

El objetivo no es volverse influencer. Es que quien lo busque encuentre a un profesional que explica bien, publica con criterio y no promete milagros. Con ocho publicaciones al mes bien pensadas alcanza; treinta improvisadas rinden menos y desgastan al equipo.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que salir en cámara?
Ayuda mucho, pero se sostiene con piezas gráficas y voz en off si no se siente cómodo.

¿Puedo mostrar casos?
Con consentimiento escrito y sin prometer que el resultado se repite.

¿Y los testimonios de pacientes?
Se permiten con consentimiento, pero no deben prometer resultados. Las reseñas de Google son más creíbles y más seguras.

¿Sirven los seguidores comprados?
No. Ensucian la audiencia, hunden el alcance real y se notan.

¿Cuántas publicaciones al mes?
Ocho con criterio. La constancia importa más que el volumen.

El siguiente paso

Manejamos redes de salud dentro del ecosistema completo del consultorio: marketingmedico.com.pa.

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