Sensibilidad Después del Blanqueamiento, Por Qué Pasa y Cómo Evitarla
La sensibilidad después del blanqueamiento es frecuente y pasajera. Conoce por qué aparece, cuánto dura y cómo reducirla. Agenda tu evaluación.
EN POCAS PALABRAS
La sensibilidad después del blanqueamiento es frecuente y pasajera. Conoce por qué aparece, cuánto dura y cómo reducirla. Agenda tu evaluación.
Es una de las preguntas que más se repiten antes de aclarar los dientes: «¿me va a doler?». Lo honesto es decir que una parte importante de las personas siente algo de sensibilidad durante o después del blanqueamiento. Suele ser una molestia breve, como pequeños pinchazos al tomar algo frío o al respirar aire por la boca, y en la mayoría de los casos desaparece sola en uno a tres días. Entender de dónde viene ayuda a prevenirla y a distinguirla de un problema que sí necesita revisión.
Por qué los dientes se ponen sensibles al blanquearlos
Los geles blanqueadores trabajan con peróxido de hidrógeno o con peróxido de carbamida, que libera peróxido de hidrógeno al contacto con la saliva. Esas moléculas atraviesan el esmalte para descomponer los pigmentos que están dentro del diente. En ese recorrido llegan también a la dentina, la capa que está debajo del esmalte y que tiene miles de túbulos microscópicos conectados con el nervio.
¿Te molestan los dientes después de blanquearlos? La sensibilidad suele ser pasajera y se puede prevenir con una buena preparación |
Durante el tratamiento ocurren tres cosas a la vez:
- El esmalte se deshidrata un poco. Pierde agua de forma temporal y queda más permeable a los cambios de temperatura.
- El nervio se irrita de forma leve. El peróxido que llega a la pulpa provoca una inflamación pasajera, que es la causa de los pinchazos espontáneos.
- Los túbulos quedan más expuestos. Si ya había zonas con la raíz descubierta o esmalte desgastado, el estímulo llega al nervio con más facilidad.
Quiénes tienen más probabilidad de sentirla
No a todos les pasa igual. La sensibilidad es más probable en personas que:
- Ya tenían dientes sensibles al frío antes del tratamiento.
- Tienen encías retraídas y parte de la raíz a la vista.
- Presentan desgaste por apretar o rechinar los dientes de noche.
- Tienen caries sin tratar, obturaciones filtradas o fisuras en el esmalte.
- Usan concentraciones altas o dejan el gel más tiempo del indicado.
- Combinan el blanqueamiento con alimentos muy ácidos en los mismos días.
Cómo se previene antes de empezar
La mejor manera de evitar la sensibilidad es no blanquear «a ciegas». Una revisión previa permite detectar caries, restauraciones con filtración o encías retraídas que conviene atender primero. Con esa información el odontólogo decide la concentración del gel, el tiempo de exposición y si conviene empezar unas semanas antes con una pasta desensibilizante con nitrato de potasio o fluoruro.
En los tratamientos en casa con férulas, el ajuste importa mucho: una férula mal hecha deja que el gel se escape hacia la encía y la irrite. También ayuda espaciar las sesiones (por ejemplo, un día sí y uno no) cuando aparece la primera molestia, en lugar de suspender todo o, al contrario, seguir igual.
Qué hacer si ya apareció la sensibilidad
- Usar pasta para dientes sensibles dos veces al día y, por la noche, dejar una capa fina sobre los dientes sin enjuagar.
- Evitar extremos de temperatura durante 48 horas: el raspado bien frío, el agua con hielo y el café muy caliente son los que más molestan.
- Bajar los ácidos: limón, chicha de maracuyá o tamarindo, gaseosas y bebidas energéticas abren todavía más los poros del esmalte.
- Cepillar con suavidad, con un cepillo de cerdas suaves y sin blanqueadores abrasivos.
- Pausar el tratamiento uno o dos días si es casero, y retomarlo con menos tiempo de uso.
- Si el dolor interfiere con el sueño, consultar con el odontólogo antes de tomar cualquier medicamento por cuenta propia.
Lo que empeora la molestia
Hay errores que se repiten. Aplicar más gel «para que haga efecto más rápido», dormir con férulas que no fueron indicadas para uso nocturno, comprar productos por internet con concentraciones desconocidas o usar polvos abrasivos como el carbón activado al mismo tiempo. Todos aumentan el riesgo de irritar el nervio y de dañar la encía, sin acelerar el resultado de forma segura.
Señales de que no es la sensibilidad normal
La sensibilidad esperada es generalizada, leve y mejora día a día. Conviene revisarla si notas:
- Dolor fuerte en un solo diente, que no cede después de tres o cuatro días.
- Dolor que aparece solo, sin estímulo, y se mantiene por minutos.
- Manchas blancas o enrojecimiento en la encía que no se quitan.
- Molestia al morder, que puede indicar una fisura o una caries previa.
¿Cuándo conviene consultar antes y después de blanquear?
Antes de empezar, si ya tienes dientes sensibles, encías retraídas o restauraciones en los dientes de adelante, lo prudente es una evaluación estética que defina si el blanqueamiento te conviene y con qué protocolo. Después, si la molestia supera los tres días o se concentra en un diente, es momento de revisarlo. En una ciudad donde el día empieza con café y se refresca con bebidas heladas, cuidar el esmalte mientras se aclara es parte del mismo tratamiento. Ver también el blanqueamiento dental supervisado del Centro Odontológico Paitilla.
Este contenido es informativo y no reemplaza una consulta médica. Cada caso se evalúa de forma individual.
Preguntas Frecuentes
En la mayoría de las personas dura entre uno y tres días después de cada sesión y va bajando sola. Si pasa de una semana o se concentra en un diente, conviene una revisión.
No necesariamente. Suele deberse a una deshidratación temporal del esmalte y a una irritación leve del nervio que se recuperan. Un tratamiento bien indicado no destruye el esmalte.
Muchas veces sí, pero con un protocolo adaptado: concentración más baja, sesiones más espaciadas y pasta desensibilizante desde antes. Primero hay que descartar caries o raíces expuestas.
Las que contienen nitrato de potasio o fluoruro son las más usadas. Ayuda aplicarlas dos veces al día y dejar una capa fina por la noche sin enjuagar.
Conviene esperar al menos 48 horas: el café caliente puede molestar y además mancha con más facilidad mientras el esmalte está deshidratado. Si lo tomas, mejor tibio y con carrizo.