Pterigion o carnosidad en el ojo cuando operarlo
Qué es la carnosidad del ojo, por qué aparece con el sol y el polvo, cuándo conviene operarla y cómo el autoinjerto conjuntival ayuda a que no vuelva a crecer.
Pterigión o «carnosidad» en el ojo: ¿cuándo operarlo?
La carnosidad del ojo es frecuente en climas soleados como el nuestro. No siempre hay que operarla, pero conviene saber cuándo la cirugía sí está indicada.
Qué es el pterigión
El pterigión es un crecimiento de tejido de la conjuntiva, la membrana delgada que cubre la parte blanca del ojo, que avanza hacia la córnea. Tiene forma de triángulo o de ala, con vasos sanguíneos visibles, y suele aparecer en el lado del ojo más cercano a la nariz. En Panamá mucha gente lo conoce como «carnosidad» o «carne en el ojo».
No es un cáncer ni una infección. Es una lesión benigna, pero puede crecer con los años, causar molestias y llegar a afectar la visión.
A veces se confunde con la pinguécula, una pequeña elevación amarillenta de la conjuntiva que no invade la córnea. Ambas comparten causas, y la diferencia la confirma el examen.
Por qué aparece: sol, polvo y viento
El factor más relacionado con el pterigión es la exposición prolongada a la radiación ultravioleta del sol. También influyen el polvo, el viento, el aire seco y la irritación crónica de la superficie del ojo. Por eso es más común en países tropicales y en personas que trabajan o pasan mucho tiempo al aire libre: agricultores, pescadores, trabajadores de la construcción, conductores o deportistas.
Síntomas más frecuentes
- Ojo rojo, sobre todo después de estar al sol o en ambientes con polvo.
- Ardor, picazón o sensación de arena en el ojo.
- Lagrimeo e irritación que van y vienen.
- Una mancha visible que preocupa por razones estéticas.
- Visión borrosa, cuando el pterigión deforma la córnea y produce astigmatismo, o cuando se acerca a su centro.
En etapas iniciales, las molestias suelen manejarse con lágrimas artificiales, protección solar y, en momentos de inflamación, las gotas que indique su oftalmóloga. Estas medidas alivian, pero no hacen desaparecer el tejido.
Cuándo se indica la cirugía
No todo pterigión necesita operarse. Muchos permanecen pequeños y estables durante años, y basta con vigilarlos. La cirugía se considera, según cada caso, cuando:
- El pterigión crece y avanza hacia el centro de la córnea, donde puede tapar la visión.
- Produce un astigmatismo que afecta la calidad visual.
- La irritación o el enrojecimiento persisten pese al tratamiento con gotas.
- Se planea otra cirugía, como la de catarata o la refractiva, y el pterigión puede alterar las mediciones del ojo.
- La apariencia del ojo le genera una molestia importante.
Operar antes de que el tejido llegue a la zona central de la córnea suele facilitar la cirugía y la recuperación visual. La decisión se toma en la evaluación, tras examinar la extensión del pterigión, la superficie del ojo y la forma de la córnea.
El autoinjerto conjuntival y la recurrencia
El principal reto del pterigión es que puede volver a crecer después de retirarlo. Con técnicas antiguas, en las que solo se removía el tejido y se dejaba la zona descubierta, la recurrencia era frecuente.
Cómo funciona el autoinjerto
En el autoinjerto conjuntival, la técnica que utiliza Clínica Boyd, se retira el pterigión y la zona se cubre con un pequeño fragmento de conjuntiva sana tomado del mismo ojo, por lo general de la parte superior, que queda oculta bajo el párpado. Al ser tejido propio, no hay riesgo de rechazo, y esta cobertura reduce de forma importante la probabilidad de que el pterigión reaparezca. Aun así, ninguna técnica elimina por completo esa posibilidad.
Suele realizarse de forma ambulatoria, con anestesia local, y usted regresa a casa el mismo día. Antes de la cirugía se revisan la extensión del tejido y el estado de la superficie del ojo, incluida la lágrima, porque un ojo seco o inflamado puede influir en la cicatrización.
Después de la cirugía: proteger el ojo del sol
Es normal sentir molestia, sensación de cuerpo extraño y enrojecimiento durante los primeros días; estas molestias van disminuyendo en las semanas siguientes. Su oftalmóloga le indicará gotas y controles. Es importante no suspender las gotas antes de tiempo ni frotarse el ojo.
La protección solar no termina con la recuperación. Usar anteojos de sol con filtro ultravioleta, gorra o sombrero, y evitar el polvo y el viento directo ayuda a cuidar la superficie del ojo y a reducir el riesgo de que el pterigión regrese. Si nota dolor intenso, pérdida de visión o un enrojecimiento que aumenta en lugar de mejorar, consulte de inmediato.
Si tiene una carnosidad que crece o le molesta, agende una evaluación con la Dra. Inelda Lombardo en Clínica Boyd para saber si conviene operarla y en qué momento.
Preguntas frecuentes
¿El pterigión se puede quitar con gotas?
No. Las gotas alivian la irritación y el enrojecimiento, pero no eliminan el tejido; la única forma de retirarlo es la cirugía.
¿El pterigión puede dejarme ciego?
En general no causa ceguera, pero si avanza sobre el centro de la córnea puede reducir la visión de forma importante. Por eso conviene vigilar su crecimiento con controles.
¿Puede salir en los dos ojos?
Sí. Como sus causas, el sol y el polvo, afectan a ambos ojos, es frecuente que aparezca en los dos. Cada ojo se evalúa por separado.
¿Cuándo puedo volver a trabajar al aire libre?
Depende de la evolución y del tipo de trabajo. Durante la recuperación conviene evitar el sol directo, el polvo y el viento; su oftalmóloga le indicará cuándo retomar sus labores.
Sobre la especialista
Dra. Inelda Lombardo, cirujana oftalmóloga del Departamento de Córnea y Segmento Anterior de Clínica Boyd desde 2010. Médica por la Universidad de Panamá, especialista en Oftalmología con formación en córnea y cirugía refractiva en la Clínica Barraquer (Bogotá) y más de 20 años de experiencia. Este contenido es informativo y no sustituye una consulta.
Agende su evaluación con la Dra. Inelda Lombardo
Clínica Boyd, Calle Nicanor de Obarrio, Ciudad de Panamá. Central telefónica: +507 264-8011. Citas por WhatsApp: +507 6671-7358. Correo: ineldalombardo@clinicaboyd.com.
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