¿Qué hacer y cómo confrontar la maldad?

Soportar a un gobierno dictatorial que transgrede la Constitución de un país y abroga la ley de manera absoluta, sin someterse a ningún juicio, es un hecho indignante para la ciudadanía. Como cristianos, sabemos que este tipo de artimañas están infectadas por el mismo mal que el gobernante anida en su corazón, puesto que lleva en sí el engaño y la injusticia.

Ahora bien, ¿qué debe hacer el hombre justo ante estas circunstancias? La respuesta es: aprender a esperar. Jehová dice en su palabra: 'No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad' (Salmos 37:11).

Ciertamente, los tiempos que vivimos no se ajustan a las expectativas personales; sin embargo, el Señor, que siempre tiene el control, nos invita a mantener la cordura. Dejarnos llevar por la ira es darle lugar a la impaciencia, origen del  estrés, la ansiedad y la envidia. .

No permitamos que nuestra actitud de reconocer a Dios cambie por causa de quienes hacen el mal. Antes bien, aferrémonos a Él para no desear ni permitir la iniquidad, y pidámosle perdón por nuestra impaciencia. Volvamos nuestra mirada a Cristo, confiemos en el Señor.

Pastor Francisco Andrades