La Artrosis

¿Qué es la artrosis?

 La artrosis es un trastorno caracterizado por inflamación y degeneración de las articulaciones y constituye la principal causa de incapacidad en el mundo.  La forma más frecuente de artritis es la artrosis, llamada también osteoartrosis o artritis degenerativa, que se caracteriza por una pérdida de cartílago que determina que los huesos de la articulación rocen entre si durante el movimiento. 

La artrosis es la enfermedad articular más frecuente del ser humano y un problema médico común en personas de mediana y avanzada edad, principalmente en aquellas mayores de 65 años Las áreas más frecuentemente afectadas son: columna cervical, columna lumbar, manos, rodillas y caderas, pero puede desarrollarse en cualquier articulación.

Los síntomas de la artrosis son dolor, rigidez, crepitaciones, aumento de volumen y disminución de la función de las articulaciones afectadas.  El dolor puede incrementarse con la disminución de la temperatura, con el aumento de la actividad y con la carga de peso (estar parado o caminando).  Disminuye con el reposo, pero algunas veces el dolor puede persistir después de terminar la actividad.  La persona puede quejarse de dificultad para realizar sus actividades diarias.  Actividades como: usar escaleras o abrir un frasco, pueden ser un desafío.    En los estadios más avanzados de la enfermedad, el dolor se hace constante y puede despertar a la persona.

Al examen físico podemos encontrar aumento de volumen alrededor de la articulación, crepitaciones, disminución del movimiento articular, deformidades e inestabilidad.


Causa

Anteriormente se decía que la artrosis primaria resultaba del uso normal del cartílago, el cual se iba gastando y deteriorando.  Como resultado la mayoría de las personas mayores de 70 años desarrollarían la enfermedad, aunque muchos no manifestarán síntomas.  Se ha descubierto que no todas las personas desarrollan artrosis, además los cambios observados en el cartílago articular de las personas ancianas difiere de los observados en la artrosis.  De tal forma que la artrosis no es simplemente el resultado del uso mecánico de la articulación.  Se han descubierto unas enzimas llamadas metaloproteasas que destruyen el cartílago articular.

Es posible heredar algunos genes que aumentan el riesgo a ciertos tipos de artritis. Todavía faltan investigaciones al respeto.

 

Desarrollo y progresión

A medida que la enfermedad progresa, la superficie articular se hace más irregular y se forman fisuras que van afectado las capas más profundas del cartílago hasta alcanzar al hueso.  El cartílago articular se rompe, quedando fragmentos sueltos en el espacio articular; además el grosor del cartílago va disminuyendo, hasta dejar el hueso expuesto que articula con la superficie articular en el lado opuesto.  Debido a que el cartílago carece de circulación sanguínea, su capacidad de reparación es muy baja.

 

 Como se diagnostican las artrosis

 A menudo es suficiente saber los síntomas que presenta el paciente y realizarle un examen físico.


      


Posteriormente se toman radiografías y se confirma el diagnóstico

     


Tratamiento

 

     Los objetivos del tratamiento de la artrosis son mantener o mejorar la calidad de vida del paciente mediante el alivio del dolor y la inflamación, conservando o mejorando la función articular.  La artrosis requiere de un tratamiento individualizado, generalmente con una combinación de métodos:

 

Ø  Control de peso:  Las personas con sobrepeso deben disminuir su peso a base de dietas y ejercicios.  El ejercicio puede resultar doloroso, por lo cual se prefiere ejercicios de no impacto o bajo impacto como caminar distancias cortas (15 a 20 minutos dos veces al día), natación, bicicleta y gimnasia.

Ø  Programas de auto manejo: Fortalecimiento muscular, ejercicios aeróbicos de bajo impacto (30 minutos de caminata, rastrillar hojas cortar el césped con máquina por 30 minutos), educación neuromuscular, fortalecimiento del cuadriceps (para las rodillas).  Estos deben ser realizados en forma isométrica (con la rodilla en extensión), con peso liviano, dos veces al día (al levantarse y al acostarse) en sesiones de 3 sets y de 10 a 15 repeticiones cada set.  Es importante también la modificación de las actividades asociadas al dolor e inflamación.

La Academia Americana de ortopedia no recomienda acupuntura ni el uso de agentes físicos como la electroterapia.

Ø  Analgésicos-antinflamatorios:  El tratamiento de la artrosis se dirige a controlar el dolor y mantener la función.  Los analgésicos más utilizados son los antinflamatorios no esteroideos (AINES), Acetaminfen  y el Tramadol.  Los AINES pueden alterar la función renal, pueden inducir hemorragias gástricas y deben administrarse con cautela a los ancianos, población en la que son más frecuentes los efectos adversos.

Ø  Infiltración con cortisona:  Esta medida puede aliviar el dolor y la inflamación temporalmente. Sin embargo, es importante saber que las infiltraciones repetidas causan daño a la articulación.

Ø  Glucosamina y Coindritin:  Estos dos compuestos se encuentran en el cartílago.   Su eficacia no ha sido comprobada.  Estadísticamente se ha observado que un 50% de los pacientes con artrosis leve a moderada mejoran con estos productos.  Muchos atribuyen que este es un efecto placebo.

Ø  Viscosuplementación:  Al igual que los productos anteriores, la eficacia de la Viscosuplementación (inyección de ácido hyalurónico en la rodilla) no ha sido comprobada completamente.  .

Ø  Factor de crecimiento:  En las recomendaciones presentadas por la Academia Americana de Ortopedia, no se llegó a ninguna conclusión sobre el uso de plaquetas ricas en factor de crecimiento.

Ø  Protección de la articulación: Bastones, muletas, andaderas y ortesis inmovilizadoras pueden ayudar a disminuir el estrés y la presión por la carga de peso en las articulaciones artríticas de las extremidades inferiores.  El paciente debe aprender métodos de actividades diarias que sean menos dolorosos.  Ciertos ejercicios y la fisioterapia pueden utilizarse para disminuir la rigidez y para fortalecer los músculos debilitados alrededor de la articulación.

Ø  Cirugía:  Se debe realizar tratamiento quirúrgico cuando los métodos no quirúrgicos han fallado.  El médico y el paciente deben escoger el tipo de cirugía, tomando en cuenta el tipo de artritis, su severidad y las condiciones físicas del paciente.  Los procedimientos quirúrgicos incluyen:

-     Realineamiento de las articulaciones

-     Remplazo articular

  

-     Fusión de los extremos del hueso para evitar los movimientos articulares y disminuir el dolor.

-     En general no se recomienda artroscopia.