Como armar el guion de atencion por WhatsApp
Que responder, en que orden y con que precio, para que la atencion no dependa de quien este de turno.
Si cada persona del equipo responde una cosa distinta, el negocio tiene tantos precios y tantas promesas como empleados. Un guion no es un robot: es acordar qué se responde, en qué orden y con qué precio, para que la conversación no dependa de quién esté de turno.
Las cuatro partes de una buena respuesta
- Saludo con nombre del negocio y de quien atiende. Dos líneas, no un párrafo.
- La respuesta a lo que preguntó, primero y sin rodeos. Si preguntó el precio, el precio va antes que la historia de la empresa.
- Una pregunta de vuelta que haga avanzar: qué necesita, para cuándo, en qué zona.
- El siguiente paso concreto: agendar, enviar la cotización, confirmar una hora.
Las cinco preguntas que hay que tener escritas
En casi todos los rubros son las mismas: cuánto cuesta, cuánto tarda, dónde están, si atienden hoy y si aceptan tal forma de pago. Téngalas guardadas y actualizadas. Ahorran horas y evitan improvisar mal.
El precio: darlo o no darlo
Darlo. Al menos un rango, con la condición de que dependa del caso. Esconderlo para "obligar a la llamada" alarga la conversación, molesta a quien tiene prisa y llena la agenda de gente que no podía pagarlo.
Lo que hunde una conversación
- Responder con audios largos cuando preguntaron algo simple.
- Copiar un catálogo entero sin contestar la pregunta.
- Dejar la conversación abierta sin siguiente paso.
- Prometer lo que el negocio no puede cumplir.
Cómo se implanta
Se escribe con quien atiende, no en una oficina aparte. Se prueba dos semanas, se corrige con las objeciones reales que aparecieron y recién entonces se fija. Un guion impuesto sin el equipo dura tres días.
Preguntas frecuentes
¿No suena artificial?
Solo si se lee literal. El guion define el contenido y el orden, no las palabras exactas.
¿Cada cuánto se revisa?
Cada trimestre, o cuando cambien precios y servicios.
¿Sirve para redes también?
Sí, con el mismo criterio, ajustando el tono al canal.
¿Quién debe escribirlo?
Quien conoce las objeciones: el que atiende todos los días.
¿Y si el cliente pregunta algo que no está?
Se anota y se suma. El guion crece con la operación.
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