SALUD ÓSEA Y MUSCULAR
La Dra. Vanessa Heilbron, ortopeda y traumatóloga, se dedica a ofrecer un enfoque integral para mejorar y mantener la salud ósea y muscular.

El cuidado de la salud muscular también es esencial, ya que los músculos fuertes ayudan a proteger las articulaciones y los huesos. La pérdida de masa muscular, conocida como sarcopenia, es otro problema común en el envejecimiento, y está estrechamente relacionada con la salud ósea. En la ortopedia, se recomienda realizar ejercicios regulares de fortalecimiento muscular para mejorar la estabilidad y reducir el riesgo de caídas y lesiones.
La osteoporosis es una de las principales preocupaciones en cuanto a la salud ósea, especialmente en mujeres posmenopáusicas y adultos mayores. Esta enfermedad se caracteriza por la pérdida de densidad ósea, lo que hace que los huesos se vuelvan frágiles y susceptibles a fracturas. Las fracturas de cadera, columna vertebral y muñeca son comunes en personas con osteoporosis, y pueden tener un impacto significativo en la movilidad y la independencia de los pacientes. En el área de la traumatología, estas fracturas a menudo requieren una intervención quirúrgica para restaurar la función y evitar complicaciones a largo plazo.
La osteoporosis es una enfermedad ósea caracterizada por la pérdida de densidad y calidad en los huesos, lo que los vuelve más frágiles y propensos a fracturas. Esta condición ocurre cuando el cuerpo no produce suficiente tejido óseo nuevo o cuando el tejido existente se reabsorbe demasiado rápido, afectando principalmente a personas mayores, especialmente mujeres posmenopáusicas. Factores como la falta de calcio, vitamina D, la inactividad física y hábitos como el tabaquismo o el consumo excesivo de alcohol, pueden contribuir al desarrollo de esta afección.
El síntoma principal de la osteoporosis es el aumento del riesgo de fracturas, especialmente en áreas como la cadera, la muñeca y la columna vertebral. Estas fracturas pueden ocurrir con una mínima lesión o incluso durante actividades cotidianas. Debido a que la enfermedad progresa de manera silenciosa, muchas personas no son conscientes de que la padecen hasta que sufren una fractura. Un diagnóstico temprano mediante pruebas como la densitometría ósea es crucial para comenzar un tratamiento que incluye cambios en el estilo de vida, suplementación de calcio y vitamina D, así como medicamentos específicos que ayudan a fortalecer los huesos.